¿Cómo crecer en fidelidad dentro del matrimonio?

¿Está la fidelidad matrimonial en crisis? Si lees artículos, estadísticas o consultores matrimoniales podrás darte cuenta de que se habla de la existencia de esta crisis; sin embargo, la causa de esta situación no radica solamente en las infidelidades sexuales, sino que han surgido muchos otros males que están desencadenando esta problemática.

Es por ello, que en este artículo queremos abrirnos paso a una visión de la fidelidad matrimonial que se deja muchas veces de lado, pues es común que cuando escuchamos el término fidelidad pensemos inmediatamente en la parte sexual de la relación, que si bien es cierto, es sumamente necesaria, no es la única. 

La fidelidad matrimonial no es sólo la fidelidad sexual, sino que es hacer verdad lo que se ha prometido, es hacer realidad los compromisos adquiridos ante Dios en el altar, es una fidelidad cotidiana a las promesas matrimoniales.

Leyendo al Padre Tomás Trigo, que enseña Teología en la Universidad de Navarra, dice que la fidelidad es don y tarea. Y es desde esta perspectiva que deseamos poder adentrarnos en estas líneas, ya que podemos observar como en el día a día, con el acelere de la vida, ideales personales vividos desde el egoísmo, las heridas que cargamos, búsqueda de placeres inmediatos, prioridades mal organizadas, más las falsas razones que el mundo nos ofrece, se va lastimando poco a poco la fidelidad matrimonial.

Así que empecemos por la tarea. Al verlo de esta manera entendemos que requiere esfuerzo y perseverancia, comprendemos entonces, que no es algo que aparece por acto de magia, sino que tiene que ser formada, educada y adquirida.

El amor no es un sentimiento, es una decisión, es un acto de voluntad que se mantiene con el tiempo, por tanto, diariamente es que debemos de esforzarnos en trabajar por la fidelidad matrimonial, para alcanzar esto existen medios naturales y sobrenaturales que mencionaremos más adelante.

Por otro lado, la fidelidad es un don de Dios, y esta verdad fundamenta la seguridad que deben tener los esposos,  ya que no es solo por nuestras fuerzas sino también por la gracia recibida en el sacramento del matrimonio la que ayuda a vivir la fidelidad conyugal. 

San Juan Pablo II escribió en el Concilio Vaticano II: “El don de Jesuscristo no se agota en la celebración del sacramento del matrimonio, sino que acompaña a los cónyuges a lo largo de toda su existencia. Jesucristo permanece con ellos para que los esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella. Por ello los esposos cristianos, para cumplir dignamente sus deberes de estado, están fortificados y como consagrados por un sacramento especial, cuya virtud, al cumplir su misión conyugal y familiar, imbuidos del espíritu de Cristo, que satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez más a su propia perfección y a su mutua santificación, y, por lo tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios”. 

Qué gran noticia es esta ¿cierto? no estamos solos, por medio del sacramento el Señor nos ha dado muchas gracias para poder hacerle frente a todas esas circunstancias que nos hacen romper con la fidelidad matrimonial y que nos hacen creer que no es posible vivirla hoy día. Y nosotros podemos realizar acciones que nos mantienen en comunión con este propósito, por eso: ¿cómo crecer en la fidelidad? pues como mencionamos anteriormente, hay medios naturales y sobrenaturales que nos pueden ayudar, aquí te compartimos algunos. 

  1. Reconociendo el valor del matrimonio: no podemos amar lo que no conocemos, una idea equivocada de lo que es el sacramento del matrimonio te llevará a la infidelidad, pues si no soy consciente de lo que implica, de las responsabilidades y compromisos que conlleva, no los voy a poder realizar, no voy a poder ser don y entrega.
  2. Siendo fieles a nosotros mismos: el respeto hacía mi mismo es una de las principales exigencias del amor, sino tengo la capacidad de respetarme a mí mismo, si no me soy fiel a mí, no podré serlo con nadie más.
  3. La comunicación es fundamental: para poder cumplir con nuestras promesas matrimoniales es sumamente importante que sepamos comunicarnos
  4. La fidelidad no crece sola, se cultiva: la fidelidad matrimonial se tiñe de los pequeños gestos y detalles que podemos hacer por el otro. 
  5. Oración: como lo mencionamos al inicio la fidelidad es un don, los dones son aptitudes de Dios que se nos dan por medio del Espíritu Santo, así que pedir el don de la fidelidad y mantener nuestra vida espiritual activa siempre fortalecerá esta área.
  6. Vivencia de los sacramentos: nuestras fuerzas humanas se agotan, es por ello que necesitamos de esa fuerza sobrenatural que nos sostiene, no solo somos cuerpo sino también alma, por eso requerimos alimentarnos de la fuente de vida eterna, aquella que nunca se acaba.

Si reconoces que tu fidelidad matrimonial está en crisis, revisa con detenimiento los puntos anteriores, y evalúa en qué estás fallando y cómo puedes mejorar, aléjate de todo aquello que te separa de tu ideal matrimonial. 

Habla con tu cónyuge, juntos llegaron al altar con una decisión libre y consciente, sean custodios del proyecto más grande que tienen. Busquen justos renovar sus promesas matrimoniales de forma diaria, empezando con pequeños cambios y así, con un compromiso en conjunto, verán como la fidelidad se va fortaleciendo.

Joss y Meli

Familia Fernández Chacón

@eltallerdesanjose.cr

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