¿Cómo dominar el miedo al hablar en público?

Moisés dijo a Yavé: «Mira, Señor, que yo nunca he tenido facilidad para hablar, y no me ha ido mejor desde que hablas a tu servidor: soy torpe de boca y de lengua. Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no?

¿Cuántos de ustedes se han sentido como Moisés, con miedo, vergüenza, incapaces de hablar o articular palabra? Sin embargo experimentar miedo, nervios, ansiedad, incluso pensamientos saboteadores es natural, pues el cerebro reptiliano traduce el hablar en público como una situación amenazante de la cual debo de huir. 

Para vencer los miedos de hablar en público es importante aprender a gestionar las emociones que surgen y la única forma de hacerlo es practicando

Hablar en público es un arte que requiere dominio del lenguaje verbal y no verbal, es lo que dices y cómo lo dices. Imaginad alguien hablando algo muy interesante pero con la cabeza baja y hombros encorvados, inmediatamente el mensaje pierde poder y se vuelve poco interesante.

Tal vez en algún momento de tu vida has vivido alguna situación donde no lograste comunicarte bien, donde tal vez te paralizaste y pasaste vergüenza o donde “confirmaste” que no estás hecho para hablar en público. 

5 consejos para vencer el miedo a hablar en público

  1. “Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que tienes que decir”

Esta respuesta de Dios a Moisés me recuerda lo siguiente: primero confianza y obediencia “Anda ya” Dios nos exhorta a ser obedientes y confiar;  “Yo estaré en tu boca”, para que Dios esté en nuestra boca debemos llenarnos de Él por medio de la lectura de la Palabra de Dios; “Te enseñaré lo que tienes que decir” como cristianos debemos realmente confiar que es Dios quien nos capacita y nos vuelve hábiles en aquellos que pedimos y/o necesitamos.  

  1. Conoce a tus saboteadores internos

¿Cuáles crees eran los pensamientos saboteadores de Moisés? muy posiblemente “Soy torpe”, “Yo no sé hablar bien”. Los saboteadores internos son pensamientos que nos limitan y surgen de nuestros miedos, de las interpretaciones mentales de lo que nos sucede y de nuestras experiencias pasadas de fracaso. 

Identifica tus pensamientos acerca de tu capacidad para hablar en público ¿Qué le dirías mañana a Dios, si te dice que tienes que hablar frente a toda tu Iglesia? Quizás contestarías “Yo no soy capaz”, “Qué voy a decir”, “Seguro alguien más puede hacerlo mejor”, “Me voy a equivocar”.

Cuando logres identificar tus saboteadores internos, será más fácil emprender el camino para eliminarlos. Usualmente estos pensamientos tienen sus raíces en las heridas de la infancia y la relación con nuestros padres.

  1. Trabaja en ti mismo

Antes de emprender el camino técnico de la oratoria, debes trabajar en tu autoestima, miedos, heridas de la infancia y en tu personalidad. Para ser un buen orador no necesariamente debes ser una persona extrovertida, lo que sí es fundamental es que te liberes de tus limitaciones mentales y comiences a creer en ti.

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  1. Una confianza que actúa

Si bien ser obediente y confiar puede ser el primer paso, esta confianza no debe ser pasiva; la confianza en Dios debe llevarte a la acción, a buscar formarte, a aprender sobre la comunicación verbal y no verbal. Si dices que confías en Dios, pero sigues sin trabajar en ti, si pierdes tiempo en otras actividades que no suman a tu propósito de hablar en público, realmente no estás confiando.

  1. Práctica y exponte al miedo

Aunque suene cliché, la práctica hace al maestro, solo practicando lograrás dominar tus miedos. Si estás siendo obediente, confiando y trabajando en ti mismo a nivel personal, ahora debes salir de tu zona de confort y comenzar a lanzarte aun con miedo. Participa más en tus clases de la universidad, habla con tu párroco o tu líder de la Iglesia y manifiesta tu deseo de dictar alguna charla. En cada oportunidad sentirás más confianza e iras mejorando. 

Si a pesar de estos consejos, sientes que la sola idea de hablar en público te genera un nivel de ansiedad desadaptativo e incapacitante, si te niegas rotundamente a tan solo considerarlo, es necesario que busques ayuda profesional, pues podemos estar enfrente a un caso de glosofobia.

La glosofobia es el miedo extremo, irracional e incontrolable que experimenta una persona ante situaciones donde debe hablar frente a muchas personas, se diferencia de la fobia social, donde la persona experimenta temor excesivo a prácticamente cualquier tipo de socialización, la glosofobia es una fobia situacional que solamente se da ante el contexto específico de tener que hablar público.

Vencer el miedo a hablar en público es un viaje transformador a nivel personal y profesional, sin importar tu estado de vida, vocación y/o profesión dominar esta habilidad te ayudará a ir a un siguiente nivel. El miedo a hablar en público no es un obstáculo insuperable, sino una oportunidad de desarrollar habilidades de comunicación efectiva y autoconfianza. Si bien el resultado será dominar el arte de hablar en público, el proceso de aprendizaje te exige sanar tus heridas, reconstruir tu autoestima, liberarse de limitaciones autoimpuestas, de creencias irracionales y de todo aquello que no te permite demostrar tus talentos.

Recuerda, estamos llamados a servir, a donarnos, a explotar nuestros talentos para el bien propio y de los demás, que no nos suceda como al siervo con miedo que escondió su talento.

“Por último vino el que había recibido un solo talento y dijo: «Señor, yo sabía que eres un hombre exigente, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has invertido. Por eso yo tuve miedo y escondí en la tierra tu dinero. Aquí tienes lo que es tuyo. Pero su patrón le contestó: «¡Servidor malo y perezoso! Si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he invertido”.

Que el miedo no te paralice para donarte, para expresarte y compartir tu testimonio y para ser luz en la vida de los demás; el tan solo hecho que estés aquí leyendo este artículo, es una señal que Dios quiere que seas su instrumento. Si lo que te limita a evangelizar, a compartir con otros es el miedo, hoy es el momento para empezar el camino de tu sanación.

Psic Andrea Melissa de @okansiedad

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