¿El matrimonio me quita libertad?

En el discurrir de la vida de hoy en día, a menudo nos encontramos con la noción de que el matrimonio puede ser percibido como una pérdida de libertad, una cadena que limita nuestras opciones y aspiraciones individuales. Sin embargo, desde la perspectiva católica, el matrimonio no es algo que oprime, sino un camino de libertad y plenitud. En este artículo, exploraremos cómo el matrimonio, enraizado en los valores cristianos, puede ser un vehículo para el florecimiento personal y la realización de la verdadera libertad. 

Alguna vez cuando hablan del matrimonio has escuchado las siguientes frases:

❌ Pobre, se quiere casar

❌ Para qué casarse si son solo papeles “Así nomás”

❌ ¿Tan joven y se quiere amarrar?

❌ Pobrecit@, quiere perder su libertad y una gran lista de comentarios realmente desatinados y jalados de los pelos.

Es ahí de donde queremos partir, porque nos dijeron explícitamente que íbamos a perder nuestra libertad si nos casábamos; que lo pensemos bien, porque lo único qué hay hoy en día son divorcios y problemas. Por lo que es comprensible que muchos jóvenes, no tienen dentro de su “plan de vida” el #matrimonio por miedo a perder su #libertad.‼️

¿Qué es realmente la libertad para el hombre? ¿Hacer lo que me da la gana en cualquier momento, con cualquier persona, cuando yo quiera? Este es un concepto totalmente incorrecto de libertad, y en realidad mal usado para ejercer el libertinaje.

#1 La Paradoja de la Libertad en el Matrimonio:

La sociedad contemporánea tiende a equiparar la libertad con la ausencia de restricciones externas, con la capacidad de hacer lo que uno desea en cualquier momento. Sin embargo, esta noción superficial de libertad pasa por alto la libertad más profunda que se encuentra en el compromiso, la renuncia y la entrega total de uno mismo.

En lo cotidiano del matrimonio, el compromiso mutuo entre esposos no es una restricción a la libertad individual, sino más bien una liberación hacia la plenitud humana. 

San Juan Pablo II, en su encíclica “Familiaris Consortio”, describe el matrimonio como una escuela de amor y de humanidad, donde cada cónyuge aprende a dar de sí mismo de manera generosa y sacrificial. Es en este “dar desinteresado” que se descubre la verdadera libertad, la libertad para amar y ser amado, la libertad para crecer y trascender el yo egoísta.

#2 La Libertad de la Autodonación:

El matrimonio invita a los esposos a unirse en el amor, comprometiéndose a amarse mutuamente en la abundancia y en la escasez, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe. Este compromiso radical no coarta la libertad, sino que la eleva, invitando a los esposos a vivir en la libertad de la autodonación. 

La auténtica libertad se encuentra en el don total de uno mismo al otro, reflejando el amor desinteresado de Cristo por su Iglesia. En este acto de entrega, los esposos experimentan una profunda alegría y realización, encontrando la libertad para ser verdaderamente quienes están llamados a ser.

#3 La Familia como Escuela de Libertad:

Además, el matrimonio es el fundamento de la familia, la célula básica de la sociedad y la Iglesia. En el seno de la familia, se aprenden valores fundamentales de respeto, solidaridad, perdón y servicio desinteresado; todos ellos pilares de una sociedad libre y justa.

Los hijos, criados en un ambiente de amor y sacrificio, aprenden a valorar la libertad como un don sagrado, no como un capricho egoísta. Aprenden que la verdadera libertad se encuentra en el servicio a los demás, en la búsqueda del bien común y en el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Finalmente, no confundamos la libertad y el libertinaje, no es que te casas para irte de tu casa y ser libre, lo cual significa muy reducidamente hacer lo que tu quieres. Es el peor engaño que cree el ser humano, porque cuando uno hace lo que quiere y no lo que debe, entonces está siendo esclavo de su voluntad, preso de sus ganas, placeres y más bajas pasiones que duran muy poco y en muchos casos usan a otros. Es mejor darse en lo cotidiano, servir al otro, morir a nuestra voluntad, pereza y demás para darte a tu esps@. Acciones como: hacer el desayuno, servir la cena, limpiar los baños, etc … hacer exactamente esas acciones que menos te gusta, ahí estás siendo realmente libre. 

Recuerda: El amor implica libertad, más no libertinaje, la libertad hace al hombre responsable de sus actos, si estamos en una relación donde tus opiniones no cuentan, donde tus sueños no valen, donde no crecen o simplemente donde no podemos ser uno mismo sino tienes que ser alguien más para ser aceptado, entonces ahí no es #amigadatecuenta #amigodatecuenta que ese no es tu lugar, mereces más que rogar migajas y ser alguien que no seas tú para ser amado.

“En la medida que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre” CIC 1733.

Y la respuesta a la pregunta y después de todo lo compartido es NO, el matrimonio NO QUITA LIBERTAD al contrario la ganas si la vives plenamente.

Como dijo Papa Francisco:

“El matrimonio no es una restricción a la libertad individual, sino más bien una oportunidad para experimentar la verdadera libertad a través del amor y el compromiso mutuo”. “La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto familiar. Sosteniendo a los primeros, iluminando a los segundos y ayudando a los demás, la Iglesia ofrece su servicio a todo hombre preocupado por los destinos del matrimonio y de la familia”

No tengan miedo, y sean realmente libres. 

Con mucho aprecio.

Lorena y Diego

@quelamornosacompane.blog

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