Matrimonios: miembros vivos de la Iglesia

¿Es tu matrimonio un miembro vivo o muerto de la Iglesia?, ¿consideras tu matrimonio uno solo con la Iglesia o lo ves por aparte?

De la mano de San Juan Pablo II y su exhortación apostólica Familiaris Consortio  (FC) nos adentraremos y reflexionaremos  en este tema.

La situación del matrimonio en el mundo de hoy se tiñe de luces y sombras. Por un lado, están los que acogen y viven el proyecto de Dios sobre ellos, pero también están los que lo rechazan. Su acercamiento a la iglesia quedó solo en pedir el sacramento del matrimonio y después de ello se alejaron, desarrollándose como una familia no movida por una fe viva sino por otros motivos vanos y viéndose separados de la Iglesia. 

¿Por qué decimos que el matrimonio es un miembro vivo de la Iglesia? 

Porque las familias ayudan a edificar la Iglesia y a la vez se nutren de ella. La Iglesia tiene como identidad la dignidad de los hijos de Dios y como misión, acoger la salvación y llevarla a los hombres. Pues esto mismo es lo que hace la familia, dentro de ella la persona es introducida por medio del bautismo y es guiada para que alcance la salvación. 

La Iglesia encuentra así en la familia, nacida del sacramento, su cuna y el lugar donde puede actuar la propia inserción en las generaciones humanas, y éstas, a su vez, en la Iglesia. FC(15), es decir, ambas se edifican juntas.

Llegamos a ver entonces que la familia se torna en una pequeña “Iglesia doméstica”. La familia se convierte en un templo de comunidad, fe y amor a través del servicio. A pesar de las debilidades y dificultades la familia refleja la ternura, misericordia y fidelidad de Dios. 

¿Cómo puedo ser esa Iglesia doméstica? Algunas ideas son:  

Educando en la fe, oración familiar (rezo del rosario), participando de la misa dominical y los sacramentos, bendiciendo los alimentos, lectura de la Palabra de Dios, realizando obras de misericordia, estableciendo valores familiares, sirviendo a los miembros de la familia y a las personas fuera de ella en sus necesidades, en general cualquier acción que nos lleve a una pertenencia activa, al servicio de ella y que anuncie la buena nueva del Señor. 

Cada matrimonio en su contexto familiar debe hallar esos momentos especiales que los llena de sentido y significado; inspirados, motivados y de la mano de la Madre Iglesia. 

Entonces, podemos decir en general que los matrimonios están llamados a tomar parte viva y responsable de la misión de la Iglesia, mediante la vivencia y participación de los sacramentos, desde sus realidades cotidianas, hasta con obras de servicio eclesiales y civiles. 

Todos los matrimonios tenemos mucho que aportar a la Iglesia, aún con nuestras limitaciones y debilidades, cada miembro de la familia con sus dones particulares está llamado a ponerlos al servicio de los demás haciendo crecer la Iglesia.

Así como Dios llama al matrimonio también nos llama en el matrimonio, y espera que le demos de nosotros mismos, que dejemos de un lado el egoísmo y pongamos los oídos atentos a lo que nos pide. Él no nos pide imposibles, pues conoce nuestras realidades; solo nos pide que con discernimiento respondamos a su llamado. El matrimonio es un sacramento para el servicio, empezando en el hogar y después extendiéndose a los demás. No se cierra a sí mismo, se abre a las otras familias y a la sociedad. 

¿Alguna vez se han sentido perdidos como matrimonio, sin un norte o dirección clara? Pues la Iglesia revela a la familia su verdadera identidad, lo que es y lo que debe ser según el plan del Señor, y además de mostrarnos esto nos da ánimo y guía. FC (49).

Hemos escuchado a algunas personas decir que no se involucran en la Iglesia (en su parroquia) pues no es lo que ellos quisieran; si tienes ese pensamiento te recordamos que la Iglesia somos todos y que nosotros mismos debemos ser protagonistas para ver la Iglesia que soñamos. 

Sueño con una iglesia que sea Santa pero ¿lucho día a día por ser yo y mi matrimonio santo?

Sueño con una iglesia que esté en salida pero ¿estoy libre de individualismos y egoísmo para no poner mis intereses personales por encima de los matrimoniales?

Sueño con una iglesia que sea orgánica y se reinvente, pero ¿invierto tiempo de calidad y estoy atento a las necesidades de mi matrimonio y familia?

Decía San Juan Pablo, que nuestra época tiene gran necesidad de sabiduría; y que tan cierto es esto, en un mundo donde la sociedad y el pecado ponen obstáculos a la familia en la plena realización de sí misma, los matrimonios necesitan de sabiduría para elegir correctamente.

¡Familia sé lo que realmente eres! Matrimonios, atrévanse a descubrir su verdadera identidad y a reconocer su verdadera misión.

Joss y Meli.

@eltallerdesanjose.cr

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